Míralo funcionando, aquí mismo.
Estas no son capturas de pantalla. Son las pantallas de Quickpaypos corriendo dentro de tu navegador, con los mismos colores, tiempos y comportamientos del sistema real. Toca lo que quieras: nada de esto manda información a ningún lado.
El kiosco, de principio a fin
Ordenar, elegir modificadores, ver el producto volar al carrito, escoger servicio y propina, pagar en efectivo con la barra de progreso llenándose, y el ticket en pantalla. El ciclo completo se repite solo.
La mano simula al cliente. Si tocas la pantalla, la reproducción se detiene y tomas el control; el botón la reanuda.
El vuelo al carrito
Cuando agregas algo, el producto viaja hasta el carrito y el encabezado rebota. Suena a capricho, pero es lo que hace que un cliente sin experiencia entienda que sí se agregó.
Grupos obligatorios
Si un combo exige elegir bebida y el cliente no eligió, el bloque se marca en rojo, pulsa y la pantalla se desplaza hasta él. No hay forma de agregar algo incompleto a la cocina.
Barra de efectivo
Al pagar en efectivo verás «Adeudo X · Recibido Y» con la barra llenándose billete a billete. El cliente sabe siempre cuánto falta y puede cancelar y recuperar lo insertado.
Punto que late
Ese punto verde junto al reloj no es decorativo: si deja de latir, la pantalla se congeló. Es la forma más barata de detectar un kiosco muerto desde la puerta del local.
La cocina en hora pico
Entran pedidos solos, los cronómetros corren de verdad y las tarjetas cambian de color al cruzar los cinco y los ocho minutos. Toca una partida para tacharla; toca «Empezar» o «Marcar listo» para mover una orden.
Tacha una partida
El texto se cruza y el contador sube. En el restaurante real ese tachado aparece al instante en todas las demás pantallas de cocina.
Espera al ámbar
Deja correr una orden. A los cinco minutos el borde y el cronómetro se ponen amarillos; a los ocho, rojos con su advertencia.
La alerta de alergia
Algunas comandas traen «pan sin gluten». Sólo esas encienden el banner rojo parpadeante. Un «sin cebolla» no lo hace: es una instrucción, no un riesgo.
El monitor que le habla al cliente
Números grandes, dos columnas y sonido cuando algo pasa a listo. Va conectado al mismo servidor que el KDS, así que un «marcar listo» en cocina se refleja aquí en menos de un segundo.
- Diseñado para leerse desde el otro lado del local.
- Soporta varias pantallas por sucursal.
- Reloj y barra de latido para saber que sigue viva.
- Corre en un reproductor Android barato con puerto de red.
Menús dinámicos en pantalla
El carrusel rota categorías y mete promociones entre medio. Los precios, las fotos y los alérgenos salen del mismo catálogo que usa el kiosco —cambias un precio una vez y cambia aquí también.
La barra naranja de abajo marca los segundos que faltan para la siguiente pantalla. Ese tiempo se ajusta desde la consola.
Un pedido saliendo en papel
Así se reparte una sola orden: el ticket con código de barras y QR de factura para el cliente en caja, y una comanda distinta para cada estación de cocina involucrada. Todo automático, por el ruteo que configuraste.
Impresión por controlador de Windows, probada sobre térmicas de 80 mm con puerto de red.
Para el cliente
Encabezado de tu negocio, desglose con modificadores, IVA, propina, cambio, código de barras del folio y QR de autofactura.
Para cada estación
Sólo lo que le toca cocinar a esa estación, con el folio en grande, las omisiones en mayúsculas y la alerta de alergia si aplica.
Cuándo se dispara
Al confirmarse el pago en kiosco o caja, al enviar una partida desde la mesa, al cerrar la mesa y al cobrar un pedido en línea.
La mesa, desde el celular del comensal
Escanea el QR, escribe su nombre y pide. Observa cómo el estado de cada platillo avanza solo: recibido, en preparación, listo y servido. Y cómo «lo mío» vive separado del total de la mesa.
La cuenta dividida, sin discusiones
Cuatro formas de cobrar que se pueden mezclar en la misma mesa.
Toca «Carta» y «Mi cuenta» para cambiar de vista.
La consola y el importador de menús
A la izquierda, el catálogo en árbol con selección múltiple y barra flotante de acciones masivas. Abajo, la consola de importación escribiendo el registro línea por línea, con hora, igual que en el sistema real.
Las demos están bien. El equipo real está mejor.
En nuestras oficinas de Tlaquepaque tenemos un Quickpaymini armado con el sistema completo: puedes meter un billete de verdad y ver salir la comanda. También lo llevamos a tu local.